
NEW ORLEANS SAINTS
24-17
FINAL

BALTIMORE RAVENS
MARCADOR POR CUARTOS
| 1º | 2º | 3º | 4º | FINAL | |
|---|---|---|---|---|---|
| SAINTS | 0 | 6 | 3 | 15 | 24 |
| RAVENS | 7 | 7 | 3 | 0 | 17 |
EL PARTIDO EN 30 SEGUNDOS
Los Saints lograron en Baltimore su primera victoria de la temporada (24-17) después de volver a verse obligados a remontar. Llegamos a estar 14-3 abajo, pero se creció con el paso de los minutos y se dejó a los Ravens en solo tres puntos en toda la segunda mitad. Tyler Shough volvió a responder cuando más quemaba el balón: conectó con Chris Olave para empatar el partido y culminó la remontada con un touchdown de carrera a 1:28 del final. Julian Blackmon, interceptando a Lamar Jackson en la última posesión, puso el broche a una victoria de carácter que coloca a los Saints con balance de 1-1.
CLAVES DEL PARTIDO
SHOUGH APARECE Y RESUELVE
Más allá de sus 252 yardas, estuvo extraordinario en situaciones críticas: 9/10 para 142 yardas en terceros downs, lanzó el TD a Chris Olave que permitió empatar y anotó personalmente el touchdown de la victoria en cuarta y gol. En el último cuarto completó 12/14 y produjo los dos touchdowns del equipo.
UNA DEFENSA DE MENOS A MÁS
Baltimore ganaba 17-9 y recibió el balón en campo de los Saints con una oportunidad magnífica para romper el encuentro. La defensa respondió haciendo retroceder 16 yardas a los Ravens. Desde ese momento, Baltimore fue prácticamente anulado: los Saints permitieron solo 45 yardas en el cuarto periodo.
NO SE REGALÓ NADA AL RIVAL
En un partido tan igualado, el equipo terminó sin pérdidas de balón, convirtió 8/15 terceros downs y 2/2 cuartos downs, mientras Daniel Carlson anotó todas sus patadas. Los Saints ni siquiera necesitaron dominar estadísticamente, porque fueron mucho más eficientes en las situaciones clave.
LA CRÓNICA
Hay partidos que se ganan dominando desde el primer snap y otros en los que primero hay que sobrevivir. El de Baltimore perteneció claramente al segundo grupo. Durante buena parte de la tarde, los Saints estuvieron por detrás en el marcador, incapaces de encontrar continuidad ofensiva y enfrentados a unos Ravens que parecían tener el encuentro bajo control. Pero el equipo no se descompuso. Aguantó, esperó su oportunidad y terminó firmando un último cuarto extraordinario para transformar un 17-9 en una victoria por 24-17.
Y quizá eso sea lo más importante que deja Baltimore. Después de la derrota ante Detroit, los Saints necesitaban mucho más que estrenar su casillero de victorias. Necesitaban demostrar que podían responder cuando un partido se torcía. Lo hicieron en uno de los escenarios más incómodos posibles y ante un rival que durante tres cuartos les obligó a jugar siempre a contracorriente.

El comienzo dejó claro que nada iba a resultar sencillo. Los Saints encontraron dificultades para mover las cadenas y Baltimore trató de imponer desde el principio el tipo de partido que más le convenía: Derrick Henry castigando por tierra, Lamar Jackson obligando a la defensa a vigilar cada rincón del campo y posesiones largas que mantenían a Tyler Shough y su ataque esperando en la banda.
La resistencia de los Saints aguantó hasta los últimos minutos del primer cuarto. Baltimore consiguió acercarse hasta la zona de anotación y Henry hizo lo que tantas veces ha hecho durante su carrera: encontrar el último metro que necesitaba. No había sido un desastre de comienzo, pero sí incómodo. Baltimore había conseguido marcar el ritmo y, sobre todo, los Saints todavía no habían encontrado la manera de responder. Al terminar el primer cuarto, el equipo estaba por detrás. Todavía no lo sabía, pero pasaría casi todo el partido persiguiendo a los Ravens. Y tendría que aprender a ganar de esa manera.

Los Saints necesitaban empezar a sumar antes de que Baltimore pudiera convertir su ventaja inicial en el guion definitivo del partido. Lo consiguieron a falta de 3:49 para el descanso. Se alcanzó la red zone, pero no se encontró el camino hasta el touchdown y Kellen Moore optó por sumar tres puntos en vez de jugarse una conversión de cuarto down que podría haber dado siete. El problema fue que Baltimore respondió de inmediato. Lamar Jackson encontró a Rashod Bateman para un touchdown de 22 yardas cuando quedaban apenas 28 segundos. El 3-14 hacía daño no solo por la diferencia en el marcador, sino por el momento en que llegaba. Después de todo el trabajo necesario para recortar distancias, los Ravens habían necesitado muy poco para volver a colocar dos anotaciones entre ambos equipos.
Pero los Saints encontraron una pequeña victoria antes de entrar en el vestuario. Con solo 28 segundos disponibles, y tras un grandísimo retorno de Barion Brown, Shough movió el ataque lo suficiente para colocar a Carlson en posición de intentarlo desde 47 yardas. El kicker no falló y, prácticamente con el reloj agotado, convirtió el 6-14. Los Saints no estaban jugando bien. No habían conseguido anotar un touchdown y los Ravens parecían el equipo más cómodo sobre el césped. Aun así, se estaba a una sola posesión.
Tras el descanso, la defensa empezó a elevar su nivel. Derrick Henry ya no encontraba espacios con la misma facilidad, Lamar Jackson tenía que trabajar cada avance y las posesiones de Baltimore dejaron de transmitir aquella sensación de peligro constante.
Los Saints seguían teniendo problemas para convertir su trabajo ofensivo en touchdowns, pero al menos comenzaron a jugar el partido que necesitaban. Daniel Carlson volvió a aparecer a falta de 11:05, esta vez desde 51 yardas, para colocar el 9-14. Después de haber llegado a estar once puntos por detrás, New Orleans estaba ahora a cinco.
Baltimore respondió con un field goal de Tyler Loop desde 49 yardas. El 9-17, a falta de 3:28 para terminar el tercer cuarto, devolvía a los Ravens una ventaja de ocho puntos. Sobre el papel, prácticamente nada había cambiado: Baltimore seguía por delante y los Saints todavía necesitaban un touchdown y una conversión de dos puntos simplemente para empatar. Sobre el césped, sin embargo, estaba cambiando casi todo.
La defensa había conseguido evitar que Baltimore transformara sus oportunidades en touchdowns, y el ataque empezaba también a encontrar respuestas. Shough jugaba cada vez con mayor comodidad, Chris Olave comenzaba a aparecer con más frecuencia y se había conseguido algo fundamental: llegar al último cuarto con la victoria a una distancia asumible.

Durante tres cuartos, los Saints habían sobrevivido. En el último decidieron atacar. La defensa hizo su parte y devolvió el balón a un ataque que ya parecía muy diferente al que había comenzado el encuentro. Shough jugaba con confianza, encontraba receptores y, sobre todo, daba la sensación de tener cada vez más claro dónde estaba la respuesta antes incluso de recibir el snap.A falta de 9:47 llegó la jugada que cambió definitivamente el partido.
Shough encontró a Chris Olave por el centro para 21 yardas. Touchdown. El 15-17 dejaba una decisión evidente: había que buscar los dos puntos. Kellen Moore no dudó. Travis Etienne recibió el balón, atacó el exterior derecho y alcanzó la end zone. 17-17. Después de más de cincuenta minutos persiguiendo a Baltimore, los Saints habían alcanzado a los Ravens. Pero empatar ya no parecía suficiente.
La defensa volvió a responder y New Orleans recuperó el balón con la oportunidad de completar algo que durante buena parte de la tarde había parecido improbable. Shough condujo entonces la posesión más importante del partido. Los Saints avanzaron hasta quedarse a las puertas de la end zone. Baltimore resistió. Llegó el tercer down y tampoco hubo touchdown. Cuarto down. Una yarda. 1:32 en el reloj. Partido empatado. Era uno de esos momentos en los que una decisión puede cambiar por completo la lectura de un partido. Los Saints fueron a por él.
Shough recibió el snap y atacó directamente el centro de la línea. Siendo sinceros, lo más probable es que el balón no llegara a atravesar la línea, pero siendo más sinceros los árbitros se comieron un face mask clamoroso. Lo uno por lo otro, imagino. Dieron el TD, se revisó… ¡y se confirmó! 24-17.

El quarterback que durante tres cuartos había tenido que perseguir a Baltimore acababa de poner a New Orleans por delante por primera vez en toda la tarde. Pero todavía quedaba tiempo. Y al otro lado estaba Lamar Jackson.
Baltimore recibió el balón con 1:28 y comenzó a avanzar. Jackson encontró a Bateman. Después a Mark Andrews. Una carrera de 13 yardas del propio quarterback llevó a los Ravens hasta territorio Saints. De repente, Baltimore estaba a 37 yardas de la end zone. Quedaban 39 segundos. Jackson siguió buscando el empate hasta que, con veinte segundos en el reloj, lanzó profundo hacia la izquierda. Julian Blackmon estaba esperando. Intercepción. Partido terminado.
Los Saints no ganaron porque todo funcionara. Ganaron porque cuando las cosas no funcionaban siguieron vivos el tiempo suficiente para arreglarlas. En Baltimore, primero sobrevivieron. Después creyeron.
Y finalmente ganaron.

ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO
| SAINTS | ESTADÍSTICA | RAVENS |
|---|---|---|
| 298 | YARDAS TOTALES | 312 |
| 233 | YARDAS DE PASE | 204 |
| 65 | YARDAS DE CARRERA | 204 |
| 4,7 | YARDAS POR JUGADA | 5,6 |
| 0 | PÉRDIDAS | 1 |
| 5-35 | PENALIZACIONES | 7-34 |
| 32:45 | TIEMPO DE POSESIÓN | 27:15 |
| 24 | PUNTOS | 17 |
LÍDERES DE LOS SAINTS
PASE
TYLER SHOUGH
27/34 – 252 YARDAS – 1 TD – 0 INT
CARRERA
TRAVIS ETIENNE
8 CARRERAS – 25 YARDAS
RECEPCIÓN
CHRIS OLAVE
8 REC. – 86 YARDAS – 1 TD
ANOTACIONES

JUGADOR DEL PARTIDO

TYLER SHOUGH
QB · #6
27/34 · 252 YARDAS · 1 TD · 1 TD CARRERA
Con un juego de carrera inexistente, logró sostener el ataque del partido. Además, fue decisivo en los momentos clave, logrando el TD de la victoria.
LO MEJOR / LO PEOR
LO MEJOR
1- Tyler Shough da un paso adelante
Respondió en los momentos decisivos y lideró la remontada.
2- La defensa cierra el partido
Baltimore solo anotó tres puntos en toda la segunda mitad.
3- El equipo sabe sufrir
Se levantó un 3-14, logrando un parcial de 15-0 en el último cuarto.
LO PEOR
1- No podemos correr
65 yardas en 27 intentos (2,4 por carrera). Muy preocupante.
2-Otro comienzo cuesta arriba
Tocó arreglar al final del partido el desastre de los primeros 30 minutos.
3- Demasiadas oportunidades perdidas
Hubo que vivir de Carlson durante 45 minutos, no es sostenible.
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