¿Se puede ser de los Saints viviendo en España?
Hay algo curioso en ser aficionado a un equipo de la NFL desde España.
No has nacido en Louisiana, no has crecido escuchando a los Saints por la radio, no has ido al Superdome cada domingo con tu familia y probablemente ni siquiera conociste Nueva Orleans antes de enamorarte de su equipo. Y, sin embargo, llega un momento en el que ese equipo deja de sentirse como algo lejano.
Eso es, para mí, lo fascinante de los New Orleans Saints.
Creo que fue una tarde observando y leyendo la revista NBA, cuando de repente vi, no sé si un anuncio o algo así, donde unos tipos enormes jugaban con un balón raro y unos cascos y uniformes que jamás había visto. A partir de ese momento decidí investigar sobre ese deporte que se llamaba NFL y que sin saberlo aun, se iba a convertir en mi gran pasión.
Empecé a buscar todo lo que podía sobre ello, que por aquellos años 90 no era mucho aquí en España, pero si que se hablaba de ello en periódicos (te ponían la clasificación y poco más), algún programa te ponía resúmenes cortos y algún que otro reportaje. Pero si hubo algo que me llevo de lleno a meterme para siempre en este maravilloso mundo, esos fueron los videojuegos, concretamente el MADDEN, donde pude sentir de verdad lo que realmente era eso del football.

Allí me llamó la atención un logo dorado y muy chulo que iba acompañado de un nombre : NEW ORLEANS SAINTS, equipo que además vestía con unos colores muy bonitos negro y dorado y de blanco y dorado en su otro uniforme. Por si esto no era suficiente, ese equipo jugaba sus partidos en un estadio cerrado llamado Superdome, no se podía molar más pensaba yo sin saber realmente todo lo que había detrás del equipo y su ciudad.
Algún año después llegó el momento de poder ver partidos y por fin pude ver a los Saints en directo, esto ya no era un juego, era la vida real y pronto me iba a llevar una sorpresa enorme.
Fue el 7 de Febrero de 2010, Superbowl XLIV, en el estadio Sun Life de Miami, Florida, donde los Saints se enfrentaron a los Indianapolis Colts, en un partido que no empezó bien para nosotros pero que acabamos ganando de la mano de un tal Drew Brees, que fue además nombrado MVP y que desde ese día se convirtió en mi ídolo deportivo sin excusas. La emoción se apoderó de mi cuerpo y no cabía en mi de felicidad, había vivido un momento inolvidable que espero que pronto se vuelva a repetir.

Pero todo esto de la emoción y la felicidad tuvo mucho más peso y sentido tras haber pasado la ciudad por las terribles inundaciones provocadas por el paso del huracán Katrina. Por aquel entonces yo ya había investigado bastante sobre Nueva Orleans y toda su cultura, pero esa terrible experiencia que tuvieron que vivir en la ciudad hizo que la victoria supiese todavía mejor.
Porque cuanto más conoces a los Saints, más descubres que los Saints no pueden separarse fácilmente de Nueva Orleans. Y entonces empiezas a conocer la ciudad: su música, su comida, el jazz, el Mardi Gras, sus barrios, su historia, arquitectura y tradiciones.
Porque yo no solo veo y vivo los partidos de los Saints, yo escucho su música, yo cocino a veces gumbo y jambalaya, yo creo que a los difuntos es mejor despedirlos con alegría y fiesta como se hace por las calles de Nueva Orleans. Esa personalidad hace que Nueva Orleans no se parezca a ningún otro lugar de Estados Unidos y eso hace especial también a los Saints, todo es diferente y ya no solo quieres conocer al equipo, también a una ciudad tan diferente y especial y única.
No podía dejar pasar el tema del vudú, de las creencias de la gente y de la belleza del bayou que le dan todavía más un aura que nada ni nadie puede igualar.

Y tras descubrir todo esto solo puedes decir: Soy de los Saints y soy de Nueva Orleans, y todo esto sin ni si quiera haber viajado allí todavía, pero se que ese día llegará antes o después, de momento este año les voy a ver en París, en compañía de mi mujer con la que comparto esta pasión.
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