Saints–Steelers: París tiene que ser algo más que una foto para el recuerdo
Hay partidos que se señalan en el calendario nada más conocer la fecha. Para muchos aficionados europeos de los Saints, este es uno de ellos. Ver al equipo ejercer de local en el Stade de France tiene algo especial. Pero, cuando empiece el partido, la ilusión tendrá que convertirse en fútbol: New Orleans necesita que París sea algo más que un recuerdo bonito.
Los Saints llegan con un balance de 2-4 después de ganar 34-27 a los Giants y romper una racha de tres derrotas. Pittsburgh aterriza con un 4-2 y dos victorias consecutivas, la última en la prórroga contra Tampa Bay. Dos equipos que vienen de ganar, aunque con bastante que corregir.
Una victoria que da aire, pero no borra los problemas
Lo de Nueva York hacía falta. Por el resultado y porque necesitábamos comprobar que este equipo podía reaccionar. Los Saints llegaron a encadenar 34 puntos sin respuesta, un tramo que demuestra que hay capacidad para competir cuando las tres unidades aportan.
Ahora bien, yo no salí pensando que estuviera todo arreglado. Ganamos, sí, pero volvimos a sufrir para cerrar un partido que parecía encarrilado. La recuperación es una buena noticia; necesitar una reacción semejante cada domingo sería un problema.
Frente a Pittsburgh quiero ver continuidad: empezar concentrados, sostener las buenas series y evitar que un error nos desmonte. A Kellen Moore también le corresponde conseguir que el ataque tenga respuestas cuando el primer plan deja de funcionar.
Pittsburgh: experiencia y capacidad para castigar errores
Los Steelers de Mike McCarthy vienen de remontar un 16-3 al comenzar el último cuarto para imponerse 26-19 a Tampa Bay. Su defensa terminó aquel encuentro con cuatro sacks y dos intercepciones. Es un aviso bastante claro: aunque su ataque se atasque, pueden mantenerse dentro del partido y cambiarlo en unas pocas acciones.
Con Aaron Rodgers enfrente, mi preocupación no es únicamente el pase largo. También lo es permitirle encontrar soluciones cómodas por debajo de la cobertura. En sus dos últimos partidos ha trabajado con mucha profundidad de pase reducida; por eso, defender la recepción y placar inmediatamente después será fundamental.
Mi planteamiento sería obligarle a completar series largas, sin regalar primeros downs mediante malos placajes o desajustes. Si una recepción de cuatro yardas se convierte en doce, el problema no habrá sido la pizarra.
Las lesiones pueden condicionar el guion
En New Orleans, Cesar Ruiz no entrenó ni el miércoles ni el jueves por la rodilla. Alvin Kamara, por la espalda, Kaden Elliss, por el gemelo, y Anfernee Jennings, por la rodilla, participaron de forma limitada. Son situaciones que conviene seguir, especialmente por su influencia en la protección, el ataque y la defensa del centro del campo.
La parte positiva es que Tyler Shough entrenó completamente pese a figurar por la mano izquierda, igual que Kool-Aid McKinstry por la cabeza. CJ Donaldson pasó de limitado a participación completa. Daniel Carlson estuvo ausente por un asunto personal y Davon Godchaux descansó el jueves: no hay que mezclar esas ausencias con lesiones.
Pittsburgh tampoco llega sin preocupaciones. T.J. Watt estuvo limitado el jueves por el gemelo, Alex Highsmith por la ingle y Jalen Ramsey por la muñeca. Brandin Echols y Ben Skowronek ya estaban descartados, mientras Sebastian Joseph-Day entró en la reserva de lesionados. Hasta conocer las designaciones definitivas, no daría por ausentes a Watt, Highsmith o Ramsey.
Con balón: ayudar a Shough antes de pedirle heroicidades
Para mí, la primera obligación de Moore es evitar que Shough viva en terceros downs largos. Ahí el pass rush puede atacar con menos dudas y cada protección se vuelve más exigente.
Me gustaría ver movimiento antes del snap, pases rápidos y ayudas puntuales de tight ends o corredores sobre los extremos. El motion puede dar pistas sobre la cobertura; una ayuda de bloqueo puede conceder ese instante que necesita el quarterback. No garantiza nada, pero facilita el trabajo.
Tampoco convertiría el pase corto en una renuncia a atacar. La idea sería mover a la defensa, conseguir situaciones manejables y elegir cuándo buscar a Chris Olave más profundo. Proteger a Shough también depende del diseño de las jugadas.
Kamara, si está disponible, puede ser importante como salida de seguridad y recibiendo en espacio. Y la carrera debe servir para avanzar, no simplemente para cumplir una cuota. Si repetimos carreras improductivas y acabamos lanzando en tercero y ocho, estaremos jugando el partido que quiere Pittsburgh.
Sin balón: presión con cabeza y atención al centro
Veo una oportunidad en la presión sobre Rodgers, pero no me lanzaría a mandar blitz constantemente. Mi propuesta sería intentar llegar con cuatro y cambiar el dibujo de la cobertura después del snap. Enseñar una cosa antes de la jugada y ejecutar otra puede obligarle a retener el balón un instante más.
Chase Young y Carl Granderson serán dos nombres a seguir por ese motivo. Por detrás, vigilaría especialmente los cruces interiores y las zonas que deben coordinar linebackers y safeties. Pat Freiermuth y Darnell Washington merecen atención: protegerse de DK Metcalf no puede significar olvidarse del resto.
En ataque, mis ojos estarán en Shough y Olave. En defensa, además de los hombres de presión, en Martin Emerson Jr., reconocido como jugador defensivo de la semana en la NFC tras su actuación ante los Giants. El reto será dar continuidad a ese nivel.
Hay opciones, pero toca ganárselas
A favor de los Saints veo el impulso de la última victoria y distintas formas de ayudar a su quarterback. En contra, las dudas físicas y esa dificultad para mantener el control que todavía nos obliga a sufrir demasiado.
Yo creo que podemos ganar. Pero quiero ver un equipo que cuide el balón, ajuste cuando haga falta y mantenga la concentración hasta el final. París merece una fiesta en negro y oro; los Saints tienen que poner el fútbol.
¡WHO DAT!
davidwhodat
