ÚLTIMA HORA Audric Estimé regresa al equipo tras ser reclamado en waivers • Daniel Carlson ha sido cortado • Los Saints despiden a TJ Paganetti, entrenador responsable del juego de carrera de ataque • Los Saints afrontan un partido clave antes los Browns • Toda la actualidad de New Orleans Saints en Mundo Saints •

Mundo Saints

New Orleans Saints en castellano

ÚLTIMA HORA Audric Estimé regresa al equipo tras ser reclamado en waivers • Daniel Carlson ha sido cortado • Los Saints despiden a TJ Paganetti, entrenador responsable del juego de carrera de ataque • Los Saints afrontan un partido clave antes los Browns • Toda la actualidad de New Orleans Saints en Mundo Saints •
ArtículosClub y ciudadHistoria

Los Saints entre el vudú y la leyenda

Rituales, supersticiones y coincidencias que forman parte de la historia del equipo

Hay ciudades en las que una mala racha es simplemente una mala racha. En Nueva Orleans, las cosas pueden ser un poco diferentes.

Pocas ciudades mantienen una relación tan particular con lo espiritual, la religión, la muerte y la superstición. El vudú de Luisiana, el catolicismo, los cementerios, las historias transmitidas durante generaciones y personajes como Marie Laveau forman parte de una identidad cultural imposible de separar por completo de la ciudad.

Y si había un equipo de la NFL destinado a terminar rodeado de historias sobre espíritus, rituales y maldiciones, probablemente tenía que ser el de Nueva Orleans. Porque durante buena parte de su historia hubo una pregunta que aparecía inevitablemente alrededor de los Saints:

¿Estaba maldito el Superdome?

UN EQUIPO NACIDO EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

La historia comienza con una coincidencia casi demasiado perfecta. La NFL concedió oficialmente una franquicia a Nueva Orleans el 1 de noviembre de 1966, Día de Todos los Santos. Cuando llegó el momento de elegir el nombre, Saints parecía hecho para aquella ciudad. Dave Dixon, una de las figuras fundamentales para llevar la NFL a Nueva Orleans, llegó incluso a consultar al arzobispo Philip Hannan para asegurarse de que utilizar aquel nombre no pudiera considerarse sacrílego.

Hannan no puso ninguna objeción, aunque hizo una observación que, vista varias décadas después, resulta especialmente apropiada: muchos santos habían sido mártires. Los aficionados de Nueva Orleans descubrirían muy pronto que seguir a aquel equipo también requeriría cierta capacidad para sufrir.

SESENTA AÑOS ENTRE SANTOS Y DIFUNTOS

Este 1 de noviembre de 2026 se cumplen 60 años de aquel anuncio. Seis décadas desde que Nueva Orleans recibió su franquicia, aunque los Saints no comenzaron a competir hasta 1967. Y el cumpleaños vuelve a caer en una fecha que parece escrita para un equipo con este nombre y esta ciudad detrás.

Conviene distinguir las celebraciones: el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y el 2, la conmemoración católica de los Fieles Difuntos. El Día de Muertos mexicano, con sus propias tradiciones, se asocia principalmente a esas dos jornadas. Comparten fechas y el recuerdo de quienes ya no están, pero no son una misma celebración ni deben confundirse con el vudú de Luisiana.

Nueva Orleans también tiene su propia manera de vivir estos días. Las visitas a los cementerios, el cuidado de las tumbas y las bendiciones de sepulturas forman parte de Todos los Santos en la ciudad. Ese vínculo con la memoria de los muertos ayuda a entender el escenario cultural en el que después crecieron las leyendas alrededor del Superdome.

A mí me parece una coincidencia difícil de mejorar: una franquicia llamada Saints celebrando sus 60 años en Todos los Santos, rodeada de historias de cementerios, rituales y una afición que ha pasado del sufrimiento a levantar un Lombardi. El aniversario no demuestra ninguna maldición. Pero sí da una buena ocasión para volver a contar estas historias y recordar a quienes han acompañado al equipo durante seis décadas.


MUCHO MÁS QUE EL VUDÚ DE HOLLYWOOD

Antes de continuar conviene aclarar algo. Hablar del vudú de Nueva Orleans no significa hablar simplemente de muñecos atravesados por alfileres, magia negra o maldiciones. Esa es, en buena medida, la imagen popularizada por películas, novelas y televisión.

El vudú de Luisiana tiene raíces africanas y caribeñas y en Nueva Orleans convivió y se mezcló con otras tradiciones religiosas, incluido el catolicismo. Los rituales, la música, los antepasados y diferentes prácticas espirituales forman parte de una tradición mucho más compleja.

Dentro de esa historia sobresale una figura por encima de todas: Marie Laveau. La célebre Voodoo Queen de Nueva Orleans se convirtió durante el siglo XIX en una de las figuras más conocidas de la ciudad. Con el tiempo, realidad y leyenda terminaron mezclándose alrededor de su nombre. Algo parecido acabaría ocurriendo, salvando todas las distancias, con el estadio de los Saints.

¿UN ESTADIO CONSTRUIDO SOBRE LOS MUERTOS?

Durante años circuló una historia inquietante alrededor del Louisiana Superdome: había sido construido sobre un antiguo cementerio.

Y, como ocurre con muchas buenas leyendas, detrás existía una parte de verdad.

El antiguo Girod Street Cemetery había ocupado terrenos de aquella zona. Los enterramientos fueron trasladados antes de levantarse el complejo, pero en 1987 unas obras realizadas junto al Dome sacaron a la luz restos humanos y fragmentos de lápidas.

Eso no significa que el terreno de juego estuviera literalmente construido encima de miles de cadáveres. Parte del antiguo cementerio se encontraba principalmente bajo zonas próximas al estadio, incluidos terrenos que acabarían formando parte de estructuras de aparcamiento y de la actual Champions Square.

Pero aquello era más que suficiente para alimentar una historia. Sobre todo teniendo en cuenta lo que ocurría dentro del estadio.

Girod Street Cemetery en 1957, poco antes de su desaparición. El antiguo cementerio se encontraba junto a la zona donde posteriormente se construiría el Superdome; parte de su antiguo emplazamiento coincide con áreas de aparcamiento y Champions Square. Foto: Robert W. Kelley / LIFE Magazine.
Girod Street Cemetery en 1957, poco antes de su desaparición. El antiguo cementerio se encontraba junto a la zona donde posteriormente se construiría el Superdome; parte de su antiguo emplazamiento coincide con áreas de aparcamiento y Champions Square. Foto: Robert W. Kelley / LIFE Magazine.

DE LOS SAINTS A LOS “AINTS”

Los Saints comenzaron a competir en 1967 y tuvieron que esperar hasta 1987 para conseguir su primera temporada regular con balance ganador. Veinte años de espera en los que hubo tiempo para tocar fondo.

En 1980, New Orleans terminó con un desastroso 1-15 y algunos aficionados comenzaron a acudir al estadio escondiendo la cabeza bajo bolsas de papel. Los Saints se habían convertido, irónicamente, en los “Aints”.

Después llegaron equipos mejores, temporadas ganadoras e incluso los playoffs. Pero había algo que continuaba sin llegar: una victoria de postemporada. Cuando comenzó el nuevo milenio, los Saints todavía no habían ganado un solo partido de playoffs en toda su historia.

Más de tres décadas de football sin una victoria en playoffs. Si alguien quería creer en una maldición, material no le faltaba.

30 DE DICIEMBRE DE 2000

Los Saints habían ganado la NFC West y recibían en el Superdome a los St. Louis Rams, vigentes campeones de la Super Bowl. Nueva Orleans volvía a tener la oportunidad de conseguir aquello que esperaba desde 1967, y esta vez la franquicia decidió no dejar nada al azar.

Ni siquiera lo sobrenatural.

Antes del partido, los Saints recurrieron a Ava Kay Jones, sacerdotisa vinculada a las tradiciones vudú y yoruba de Nueva Orleans, para realizar una ceremonia sobre el césped del Superdome, no es una leyenda creada posteriormente, ocurrió realmente.

Jones apareció acompañada por bailarines y percusionistas del Voodoo Macumba Dance Ensemble. Llevaba una gran boa constrictor alrededor del cuello, un muñeco preparado para la ceremonia, una bolsa gris-gris con raíces, hierbas y amuletos y una botella de ginebra.

La intención era limpiar el Dome de influencias negativas y bendecir a los Saints. Pero la ceremonia tenía un significado todavía más profundo. Quienes participaron en ella explicaron posteriormente que pretendían reconocer a los antepasados relacionados con el antiguo cementerio y pedir que desaparecieran los obstáculos que, según aquella interpretación espiritual, podían estar afectando al equipo.

La serpiente también tenía un significado: representaba una referencia tanto a Marie Laveau como a Damballa, asociado con la serpiente dentro de esas tradiciones. Miles de aficionados participaron desde las gradas respondiendo durante la ceremonia. Y el ritual no terminó allí, mientras los Saints jugaban, Jones y otras participantes continuaron rezando en distintos puntos de Nueva Orleans, incluido Congo Square.

Entonces sucedió algo que convirtió aquella historia en parte del folklore de los Saints.

La sacerdotisa vudú Ava Kay Jones participó en un ritual de purificación sobre el terreno de juego del Superdome antes del playoff entre los Saints y los St. Louis Rams en diciembre de 2000. La ceremonia incluyó percusionistas y bailarines del Voodoo Macumba Dance Ensemble, una boa constrictor, un muñeco vudú y una bolsa gris-gris.
La sacerdotisa vudú Ava Kay Jones participó en un ritual de purificación sobre el terreno de juego del Superdome antes del playoff entre los Saints y los St. Louis Rams en diciembre de 2000. La ceremonia incluyó percusionistas y bailarines del Voodoo Macumba Dance Ensemble, una boa constrictor, un muñeco vudú y una bolsa gris-gris.

“HAKIM DROPPED THE BALL!”

New Orleans llegó a ponerse 31-7. Parecía acabado, pero los Rams comenzaron a remontar hasta colocarse 31-28. Quedaban menos de dos minutos cuando New Orleans tuvo que despejar. St. Louis iba a recuperar el balón y tendría una última oportunidad. Az-Zahir Hakim esperaba el punt. El balón llegó a sus manos y se le escapó, Brian Milne lo recuperó para New Orleans, se acabó.

Después de 34 temporadas, los Saints habían ganado el primer partido de playoffs de su historia. Precisamente el día en que una sacerdotisa había realizado una ceremonia sobre el césped para limpiar el estadio de su supuesta maldición.

La explicación deportiva, naturalmente, era bastante menos misteriosa, Aaron Brooks lanzó cuatro pases de touchdown, Willie Jackson recibió tres de ellos y Brian Milne estuvo donde tenía que estar cuando Hakim perdió el balón.

Incluso Bobby Hebert, quarterback de los Saints en anteriores derrotas de playoffs, rechazó años después la idea de una maldición: para él, aquellos equipos simplemente no habían hecho suficientemente buenos ajustes durante los partidos. Y dejó otra explicación bastante convincente: con Drew Brees como quarterback probablemente habrían ganado hubiera maldición o no.

Pero la historia ya estaba escrita, el ritual se había celebrado y los Saints habían ganado.

CUANDO EL SUPERDOME DEJÓ DE SER SOLAMENTE UN ESTADIO

Cinco años después, cualquier historia sobre fantasmas, cementerios o maldiciones quedó empequeñecida por algo terriblemente real.

El 29 de agosto de 2005, el huracán Katrina golpeó Nueva Orleans. El Superdome sufrió graves daños y se convirtió en refugio de último recurso para aproximadamente 30.000 personas atrapadas en una ciudad devastada.

Durante aquellos días, el estadio dejó de ser simplemente el lugar donde jugaban los Saints. Era refugio, desesperación y una de las imágenes de la catástrofe.

Los Saints tampoco pudieron volver a casa. Disputaron toda la temporada 2005 lejos del Superdome, repartiendo sus partidos como locales entre San Antonio, Baton Rouge y Nueva York, y terminaron 3-13. Durante aquellos meses incluso existió incertidumbre sobre el futuro del equipo en Nueva Orleans.

Pero la ciudad comenzó a levantarse. El Dome fue reconstruido.

Y los Saints volvieron.

25 DE SEPTIEMBRE DE 2006

Habían pasado casi trece meses desde Katrina. Aquella noche, 70.003 personas llenaron el reconstruido Superdome. U2 y Green Day actuaron antes del partido. El rival eran los Atlanta Falcons y el escenario, Monday Night Football.

Pero aquello era mucho más que un partido, era una ciudad regresando a uno de sus símbolos.

Atlanta comenzó el encuentro con la posesión y, tras verse obligada a despejar, ocurrió algo que terminaría convertido en una de las imágenes eternas de la franquicia.

Steve Gleason atravesó la protección. Michael Koenen intentó despejar.

Gleason bloqueó el punt.

Curtis DeLoatch recuperó el balón en la end zone.

Touchdown Saints y el Superdome explotó.

New Orleans ganó aquella noche 23-3. Durante años se había hablado de aquel edificio como un lugar maldito. Después de Katrina, el mismo estadio se había convertido en algo completamente diferente: un símbolo de regreso, de reconstrucción, de una ciudad que seguía allí.

Y quizá por eso el punt bloqueado de Gleason terminó significando mucho más que seis puntos.

Steve Gleason bloquea el punt de Michael Koenen durante el regreso de los Saints al Superdome, el 25 de septiembre de 2006. Curtis DeLoatch recuperó el balón en la end zone para el primer touchdown de la noche. Foto: Michael DeMocker / The Times-Picayune.
Steve Gleason bloquea el punt de Michael Koenen durante el regreso de los Saints al Superdome, el 25 de septiembre de 2006. Curtis DeLoatch recuperó el balón en la end zone para el primer touchdown de la noche. Foto: Michael DeMocker / The Times-Picayune.

DE LA SUPUESTA MALDICIÓN AL LOMBARDI

Aquella temporada marcó el comienzo de otra época. Sean Payton, Drew Brees y una nueva identidad llevaron a los Saints hasta el NFC Championship Game en la temporada 2006. Y tres años después ocurrió aquello que durante décadas habría parecido imposible.

7 de febrero de 2010. Super Bowl XLIV.

New Orleans Saints 31- Indianapolis Colts 17.Campeones de la Super Bowl.

Los mismos Saints que habían necesitado veinte temporadas para conseguir un balance ganador y 34 para ganar un partido de playoffs levantaban el Lombardi.

Los antiguos “Aints” eran ahora campeones.

Si alguna vez había existido una maldición, parecía definitivamente enterrada. Aunque entre los aficionados quedaba una sensación que nunca terminó de desaparecer: a estos Saints siempre parece pasarles algo.

Drew Brees durante la Super Bowl XLIV, en la que los Saints derrotaron a los Indianapolis Colts y conquistaron el primer campeonato de su historia. Foto: Michael C. Hebert / New Orleans Saints.
Drew Brees durante la Super Bowl XLIV, en la que los Saints derrotaron a los Indianapolis Colts y conquistaron el primer campeonato de su historia. Foto: Michael C. Hebert / New Orleans Saints.

¿Y LAS LESIONES?

No hay nada sobrenatural detrás de una lesión. La NFL es un deporte extremadamente físico y todos los equipos pierden jugadores cada temporada. Tampoco sería correcto afirmar que New Orleans es históricamente la franquicia más castigada por las lesiones sin comparar sus datos con los de los otros 31 equipos. Pero eso no significa que la sensación de sus aficionados haya surgido de la nada. Algunas temporadas recientes han sido especialmente duras.

2024 es un buen ejemplo.

En octubre, cuando los Saints jugaron contra Denver, la plantilla estaba tan castigada que 11 jugadores que habían sido titulares en la primera jornada no pudieron disputar aquel encuentro o lo abandonaron lesionados.

Entre los afectados durante aquel periodo aparecían nombres como Derek Carr, Taysom Hill, Chris Olave, Rashid Shaheed, Erik McCoy, Cesar Ruiz, Marshon Lattimore o Paulson Adebo. Semana tras semana parecía aparecer otro nombre: quarterback, receptor, línea ofensiva, secundaria… El propio club acabaría describiendo aquella temporada como una campaña marcada por las lesiones.

Evidentemente, aquello no demostraba ninguna maldición.

Pero prueba a explicárselo a un aficionado de los Saints mientras mira el injury report un miércoles por la tarde.

SUPERSTICIONES QUE NUNCA DESAPARECEN

Porque las maldiciones pueden desaparecer. Las supersticiones, difícilmente.

Entre los aficionados siguen existiendo camisetas de la suerte, lugares concretos desde los que ver los partidos, comidas que deben repetirse después de una victoria o rutinas que nadie quiere modificar mientras el equipo continúa ganando.

Y los jugadores tampoco son inmunes. A lo largo de los años han existido pequeñas tradiciones dentro del vestuario de los Saints. Una de ellas llegó a involucrar a los defensive linemen y su comida de los jueves: mantenían una rotación de restaurantes y, si después de visitar uno llegaba una derrota, aquel lugar podía desaparecer de la lista. No era vudú, era superstición.

Probablemente no sea muy diferente de millones de aficionados convencidos de que levantarse del sofá en mitad de un drive puede cambiar el resultado del partido. El football está lleno de esas pequeñas irracionalidades.

Nueva Orleans simplemente les proporciona un escenario perfecto.

¿MALDICIÓN O SIMPLEMENTE NUEVA ORLEANS?

Probablemente nunca haya que responder a esa pregunta.

No existe ninguna razón para pensar que los Saints tardaron décadas en ganar en playoffs porque los espíritus de un antiguo cementerio estuvieran enfadados. Ni que una ceremonia provocara que Az-Zahir Hakim perdiera aquel balón. Ni que las lesiones actuales tengan ninguna relación con una supuesta maldición.

El deporte ofrece explicaciones mucho más sencillas: malos equipos, malas decisiones, mala suerte y, algunas veces, simplemente football.

Pero el deporte tampoco está construido únicamente con estadísticas. Está hecho de historias. Y pocas franquicias poseen una historia que encaje tanto con la personalidad de su ciudad como los New Orleans Saints.

Un equipo llamado Saints, una franquicia concedida el Día de Todos los Santos, una ciudad marcada por el vudú, el catolicismo y sus cementerios, un estadio relacionado con un antiguo camposanto, décadas de derrotas, los “Aints”, una sacerdotisa, una serpiente, un ritual sobre el césped, un balón escapándose de las manos de Hakim, la primera victoria de playoffs, Katrina, el Superdome convertido en refugio, el regreso y Steve Gleason atravesando la línea de Atlanta.

Y, finalmente, un Lombardi.

Demasiadas historias para una sola franquicia.

¿Casualidad?

Seguramente.

Pero estamos hablando de Nueva Orleans. Y en Nueva Orleans las mejores historias nunca necesitan que decidamos completamente dónde termina la realidad…y dónde empieza la leyenda.

WHO DAT⚜️